January 29, 2018 by IDW

La explosión de cervecerías artesanales en los Estados Unidos durante la última década es asombrosa, y no muestra signos de desaparecer. El aumento en la fabricación artesanal y el consumo inmediato de cerveza refleja una demanda generalizada de disponibilidad de cerveza producida internamente y de preferencia de origen local. Al mismo tiempo, aunque la demanda es alta, las cervecerías artesanales operan con márgenes estrechos. Esto conlleva una serie de riesgos, ya que las cervecerías deben mantener ventas consistentemente altas para poder sobrevivir y expandirse. Además del riesgo que conlleva operar una cervecería exitosa, existen importantes obstáculos regulatorios que enfrentan las cervecerías artesanales.
El panorama regulatorio para la cerveza de consumo inmediato en los Estados Unidos está plagado de regulaciones confusas y a veces contradictorias. Para mantener el cumplimiento, las cervecerías deben navegar regulaciones complejas y, a veces, superpuestas, al tiempo que se mantienen al tanto de los cambios regulatorios locales, estatales y federales que pueden afectar su negocio diario y el crecimiento futuro. Algunos críticos argumentan que lo mismo podría decirse de los restaurantes y otros en la industria de servicios de alimentos, que están regulados por muchos de los mismos organismos reguladores que las cervecerías artesanales. Si bien esto es algo cierto, debido al hecho de que las cervecerías artesanales están fabricando y distribuyendo bebidas alcohólicas de consumo inmediato, a menudo tienen que lidiar con estructuras regulatorias adicionales.

En el nivel local de regulación, las cervecerías que desean vender su alcohol en las instalaciones a menudo tienen que navegar por las ordenanzas locales que limitan los tipos de alcohol que se pueden vender, los días y las horas en que pueden venderse, y en algunos casos si puede ser fabricado y vendido en un condado específico en absoluto. A nivel estatal, el entorno regulatorio para el mercado de cerveza de consumo inmediato puede variar drásticamente estado por estado. Algunos estados todavía tienen leyes que regulan la cerveza de consumo inmediato que se remonta a la Prohibición y el período inmediatamente posterior al final de la Prohibición. En muchos otros, la estructura reguladora del estado es más eficiente, pero está claramente diseñada para los grandes fabricantes nacionales de cerveza que dominaron el mercado durante décadas. Lo mismo es cierto a nivel federal, donde las regulaciones sobre el consumo inmediato de cerveza son sustancialmente más favorables para operaciones grandes con la escala para absorber los costos de cumplimiento. Además, las regulaciones federales relativas a la preparación y servicio de alimentos y bebidas se aplican a las cervecerías artesanales. No es raro que las cervecerías artesanales tengan visitas frecuentes de inspectores de la FDA que no están familiarizados con el proceso de preparación.

These are but a broad illustration of the different levels of regulation that businesses in the immediate consumption beer market must navigate.  The rapid increase of local beer manufacturers and distributors has also resulted in the creation of more regulations for the industry, rather than the removal of burdensome and archaic regulations that were affecting the growth of young breweries.  This has made it increasingly difficult over the past decade for new breweries to secure enough capital to even begin producing and selling beer.  Nearly every regulation, license, or application for breweries results in up-front costs for breweries.  At the same time, maintaining regulatory compliance carries with it significant and burdensome ongoing costs.  In some cases, these costs result directly from the enactment of new regulations.  In many cases, new regulations, in addition to the plethora of regulations that breweries are already complying with, can curtail growth and severely limit the ability of businesses to expand and grow.   

        Clearly, the current US regulatory structure governing immediate consumption beer is a significant hurdle to growth.  This is particularly true for new and young breweries.  In order to enter the market, many new breweries must secure substantial investments in order to begin operations in compliance and with the necessary licenses.  Even after a brewery has opened its doors, maintaining compliance over the long-term is an expensive, ongoing process which continues to change rapidly at the local, state, and federal level as new regulations targeting the immediate consumption beer industry are enacted.  For many within the industry, the dizzying array of regulations represents an enormous barrier to the growth that would be achievable with sensible regulations in place.  In the coming years, the regulatory landscape governing the immediate consumption beer market will continue to change, as activism and lobbying for regulatory restructuring from the breweries themselves gains momentum and brings industry insights to local, state, and federal officials.